El Sentido común, el menos común de los sentidos

Durante mis últimos años de universidad, siempre me hice una pregunta ¿por qué las empresas no aplican lo que ya está escrito, lo que ya está inventado? Si todo está escrito, si existen métodos comprobados para hacer las “cosas bien” ¿por qué no se hace?.

Todo lo que leía sobre optimización de procesos, administración de empresas y demás, parecía simplemente “sentido común” pero sin embargo, veíamos casos con empresas en problemas y dificultades, cuando la solución ya está escrita. En alguna ocasión le hice esta observación a un profesor y su respuesta fue muy sencilla: “el sentido común es el menos común de los sentidos”. No quedando contento con esta respuesta me dediqué a tratar de encontrar una respuesta a esta pregunta durante mis años vinculado a diferentes empresas en diferentes sectores.

Actualmente tengo 10 años de experiencia direccionando plantas de producción y he tenido la oportunidad de trabajar en distintas culturas de trabajo. Siempre he tenido una fascinación por el mundo gerencial, la toma de decisiones, el liderazgo de una empresa y durante estos 10 años me he tomado el tiempo para analizar a los diferentes gerentes con los que he tenido la oportunidad de trabajar.

En estos 10 años me ha tocado ver de todo, desde CEO`s participativos, que se involucran mucho con las personas, hasta CEO`s autoritarios, donde su opinión es como palabras salidas de un libro sagrado. También he tenido la oportunidad de trabajar con presidentes que se creen dioses, donde debes de hacerles venias cada vez que los ves, rendirles pleitesía y hasta he tenido que organizar callejones de personas aplaudiendo a este tipo de presidentes solo para aumentar su ego. También he trabajado con presidentes que se creen financistas, ingenieros, economistas, químicos, contadores, abogados, electricistas, arquitectos, en fin, no dejan espacio para la participación y la opinión de los que verdaderamente saben del tema.

Después de analizar estas empresas, he llegado a algunas conclusiones de el por qué algunas son como son, no aplican lo que ya está inventado, en palabras de W. Chan Kim y Renée Mauborgne: “están atrapadas en un océano rojo”.

Lo primero que pude observar en algunas de ellas es el éxito prematuro. Algunas empresas, por su tipo de producto que fabrican, gozan de un éxito prematuro impresionante, una expansión que ha superado la capacidad de análisis de los mismos dueños. Estas empresas se encuentran en una etapa donde este éxito prematuro, parece segar la visión de sus dirigentes. En este tipo de empresas es donde escuchas la famosa frase “para que cambiar, si toda la vida lo hemos hecho así y así nos ha funcionado”. En este tipo de empresas no se necesita mejorar nada, todo funciona mal pero para los directivos es así como se debe trabajar, la labor de un ingeniero sobra y no hay necesidad de pensar más allá del día a día. El dinero se derrocha en cosas sin importancia que no agregan valor a la empresa y mucho menos a sus empleados, el tipo de perfil que observas en estas empresas es muy bajo, al igual que el nivel educativo de sus mandos medios; es lógico trabajar con personas que no cuestionen nada y simplemente hagan lo que tienen que hacer.

Otro aspecto que he logrado observar en empresas es la falta de trabajo en equipo. En muchas culturas organizacionales algunos de sus integrantes parecen que trabajaran para la competencia. He tenido que observar una falta total de colaboración y participación de muchas personas; cada nueva idea, cada nuevo proyecto lo observan como una amenaza para sus puestos de trabajo, o simplemente como “más trabajo por el mismo sueldo”; parecen leones defendiendo su territorio y esto los aleja de “ver más alla” Este comportamiento lo he observado en todas las empresas donde he trabajado, en algunas más que otras, y peor aún, algunos gerentes parecen disfrutar de esto, incentivando a sus empleados a ser mejores que sus colegas, dando premios y recompensas a aquellos trabajadores que se destaquen entre su equipo de trabajo. Algo así solo permite la envidia, la competencia desleal entre las mismas personas que se supone, están apuntando hacia la misma dirección y trabajan para la misma empresa. Por supuesto, en este tipo de empresas, no hay espacio para mostrar tu talento.

Ignorancia gerencial. Es increíble la cantidad de personas realmente ignorantes que llegan a ocupar cargos gerenciales. Personas con tan poca visión y tan poca educación que no puedes dejar de preguntarte ¿cómo llegaron ahí? Normalmente este tipo de personas las encuentras en empresas que describí en el párrafo anterior, que han llegado a la cima con engaño y mostrando una faceta de lo que realmente no son. Para profesionales con una visión estratégica, con entendimiento de un mercado cambiante, donde el cambio parece ser lo único que no cambia, este es el peor escenario donde puedan estar, ya que el talento es eliminado inmediatamente, ante la amenaza de que esta persona te pueda “quitar el puesto”. Por supuesto, estas personas no saben lo que es un Lean Manufacturing, Sistemas , JIT, y mucho menos entienden el significado de la palabra Kaisen,

Ser el fundador de la compañía no garantiza que seas buen gerente. Otro gran problema que observé recientemente es precisamente este, creer que por ser el fundador de una compañía te da derecho a gerenciarla igual de bien, más cuando esta está en una etapa muy avanzada y donde las necesidades de la misma son diferentes. Las necesidades de una empresa adulta son totalmente diferentes a las de una en sus primeras etapas. Yo lo comparo con tener un hijo: como padre, es muy diferente el trato que le debes de dar a un hijo de 20 años a uno de tan solo un año. Normalmente este tipo de empresas vive atrapada en un día a día que no te deja ver más allá, donde lo único que importa es la facturación diaria y la hora en la que llegaste y te vas de la compañía, ya que se tiene la falsa creencia que entre más tiempo estés en la compañía, mejor trabajador eres. Este tipo de empresas, son empresas “enchapadas a la antigua”, normalmente la tecnología es limitada, el gerente confunde las siglas S.a.a.S con S.A.S, aun se llevan registros en papel y la información difiere de una persona a otra, lo que hace muy difícil dirigirla y donde se desconfíe de todo el mundo. En este tipo de empresas también se observa falta de medición, de indicadores, ya que el único indicador importante es la facturación diaria y la visión dice “en el 2012 ser la empresa líder del mercado……..” cuando está en el 2014. Si eres un profesional trabajando en este tipo de empresas, sufrirás una frustración enorme, de ver cómo día a día, las cosas se hacen mal, sin mucho que puedas hacer al respecto.

Por último, algo que yo llamo el statu quo gerencial. Son muy pocas empresas en Colombia que realmente viven por su visión, tienen un objetivo más allá del día a día, tienen la habilidad de tratar de leer el mercado y prepararse para ello, este tipo de empresas les encanta todo lo que tenga que ver con mejoramiento continuo (kaizen), nuevas metodologías de trabajo, adoran todo lo que involucre trabajar en equipo y han logrado consolidar un equipo con una misma meta. El resto de compañías parece estar en un statu quo, en una zona de confort, donde no parece importar nada más, donde las iniciativas de cambio rápidamente son olvidadas por la pereza de simplemente cambiar. Tal vez este tipo de empresa sea el resultado de lo que describí en todos los párrafos anteriores, donde el cambio sea el hábito más evitado de todos.

El gerente moderno debe entender que finalmente una compañía, es la suma de los esfuerzos de las personas que trabajan en ella, y mucha de la actitud que esta tomen hacía la misma, depende del ejemplo y liderazgo que ejerzamos sobre ellas. Descubrir esos talentos dentro de ellas que permitan obtener lo máximo de las personas y finalmente logren beneficiar a la compañía como un todo. Tener sed de mejorar, no dejarse llevar por el éxito temprano, cómo lo dice aquel título del libro de Franc Ponti: “Si funciona, cámbielo”. La principal diferencia de un gerente moderno debe ser su capacidad de adaptación, ya que lo que hoy está bien, ya mañana no, y los nuevos gerentes tendrán que tener esta habilidad, esta flexibilidad mental para cambiar, no solo ellos mismos, sino las mentes de todas las personas que trabajan para el.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s